Esta hisotria la escribi tambien para el concurso literario del instituto pero cuando iba a tercero, asi que tambien sera algo malucha, pero que esperais, si mi imaginacion a veces es infinita y otras veces tiene un limite.
Espero que os guste.
MAS QUE AMIGOS
-¡Irene, despierta que ya queda poco!
Desperté de un salto del grito que dio mi madre. Eran las 11:15 a.m. e íbamos de camino hacia alicante.
``mis padres hacia dos años que se divorciaron y estuvieron 6 meses discutiendo sobre mi custodia. Después de tanto tiempo me quede con mi madre, pero mi padre no lo acepto. Nos mudamos tres veces de casa, pero mi padre tarde o temprano nos encontraba, así que mi madre decidió mudarse a otra ciudad. De ahí este viaje.´´
En cuanto llegamos mi madre aparco el coche y salio mirando hacia el parque que había enfrente. Cuando salí, vi que el parque estaba lleno de niños jugando en los columpios, mientras que las madres charlaban unas con las otras, seguramente, de cosas que le había pasado a alguna vecina. Para mi no era gran cosa, pero mejor eso que tener que estar cambiándome de casa cada 2 meses. Agarramos las maletas y unas pocas cajas con cosas de la última casa en la que estuvimos. Cuando llegamos a la puerta del piso, mi madre se tomo su tiempo para abrir la puerta, ya que quería que fuese un momento muy especial.
- Bueno, preparada para ver nuestro nuevo hogar.
- ¡Venga mama, abre ya!
- Vale, no te sulfures- dijo mientras metía la llave en la cerradura- ¡TACHAN!
A primera vista parecía poca cosa, pero cuando inspeccione la casa, me di cuenta de que era mejor de lo que me imaginaba y si a mi madre le gustaba a mi también.
- ¡Me encanta la casa!- le di un abrazo a mi madre.
- ¿De verdad te gusta?
- Si, de verdad. La casa es enorme y el barrio es precioso.
Se abalanzo sobre mí para darme un abrazo con tal fuerza que no podía respirar. En ese momento sonó el timbre. Pero mi madre no me soltaba.
- Mama, ¿no vas a abrir?
- Jó, chica con lo bien que me lo estaba pasando.
A lo mejor ella se lo estaba pasando bien, pero yo estaba a punto de caer en coma.
Cuando abrió la puerta vimos a un señor y a una señora que parecían ser un matrimonio.
- ¡Hola y bienvenidos al edificio!- dijo la mujer- Me llamo Carmen y este es mi marido José Antonio y somos sus vecinos de aquí al lado.
- Muy buenas. Yo me llamo Esperanza y esta es mi hija Irene.
- Hola- salude con la mano- ¿Qué tal?
- ¡Que adorable!- salte del grito que dio- ¿Cuántos añitos tienes?
¿Cuántos añitos tengo? ¿Esta que se creía? ¿Es que acaso me veía con cara de haber dejado los pañales? Decidí contestarle, por que mi madre me miraba con cara amenazadora.
- 16, Señora- si por mi hubiese sido le habría cerrado la puerta en las narices.
- ¡Que mayor! ¿Y como decías que te llamabas?
- Irene, señora- me pellizco la mejilla y me fui enseguida de allí porque era capaz de cometer una barbaridad.
Los vecinos se quedaron bastante tiempo charlando con mi madre, aunque yo la única que oía era la maruja de la vecina. Después de una larga hora se marcharon.
- ¡Por fin se marcho!- dijo histérica mi madre- no pensé que existiera una persona que hablase tanto ¡Ojalá se quede afónica!
- Ja ja. Pues la próxima vez asegurate quien hay al otro lado.
- Bueno, vamos a terminar de colocar las cosas y nos vamos a comer ¿Vale?
Colocamos el resto de las cosas y bajamos en busca de un bar para comer algo. En cuanto llegamos a casa caímos rendidas en el sofá. Cuando me desperté de una larga siesta, vi que mi madre seguía durmiendo, así que aproveche para conocer más el barrio. Era una tarde de Mayo soleada y ya casi no había gente. Me senté en un banco con la esperanza de que el tiempo pasase deprisa.
- Hola- dijo una voz, pero yo no vi a nadie- ¡Oye!
- ¡Ah! Hola- detrás de mí habían dos chicas.
- Hola .yo me llamo Mary y esta es Bea- la que se presento no era muy alta, algo rechoncha y tenia el pelo recogido con una cola baja. La otra era más o menos de la misma altura, más delgadita y también llevaba el pelo recogido con una cola alta- ¿Cómo te llamas? ¿De donde eres? ¿Cuántos años tienes? ¿A que instituto vas?
- Buf… Cuanta pregunta- dije sorprendida- me llamo Irene, soy de Madrid, tengo 16 años y voy a ir al instituto que hay aquí atrás, pero no se como se llama.
- ¿De Madrid?- dijo la tal bea- ¿Cuándo as llegado? Por que no te aviamos visto hasta ahora.
- Me he mudado esta mañana a este edificio- señale al que estaba detrás nuestra.
Estuvimos hablando hasta las 10 de la noche. Me despedí de ellas y me fui a mi casa. Cuando le conté a mi madre que ya había hecho amigas, se alegro muchísimo y estuvo toda la cena diciéndome que ya sabía que yo podía, que no me iba a ser difícil hacer amigas y todas esas cosas de madre orgullosa.
Me pase casi toda la noche pensando como seria ahora mi vida que avía conocido a Mary y a Bea, a lo mejor ellas me ayudarían a conocer a mas gente, pero…¡HORROR! Llegaba mi primer día de instituto, me horroriza la idea de tener que volver al instituto y además a uno nuevo. Mas de una vez le propuse a mi madre de tener un profesor particular, ya que solo quedaba un trimestre para terminar el curso, pero se negó en rotundo y me obligo a ir.
Cuando llegue a las puertas del instituto me entro pánico y estuve a punto de darme la vuelta e irme a mi casa, pero me arme de valor y entre. Ya casi no había gente en la puerta y seguramente llegaba tarde. Estuve dando vueltas por todo el instituto durante media hora, perdida sin saber a donde ir. Cansada de andar sin encontrar nada, ni a nadie, me senté en un banco que había en el pasillo.
- ¿Eres nueva?- delante mía avía un chico alto, pelo castaño y ojos oscuros- supongo que si, por que la gente suele estar en el pasillo castigada no desesperada.
- Si, soy nueva.
- Me lo esperaba y seguro que estas perdida-tenia una sonrisilla que no me gustaba nada- ¿Te puedo ayudar en algo?
- ¿Me quieres ayudar o te quieres reír de mí?
- Te quiero ayudar, si me estuviese riendo de ti no te ayudaría.
- Bueno pensé que era la típica novatada.
- Yo no soy de esos. Bueno ¡bienvenida al Miguel Hernández!
- ¿Me podrías ayudar a encontrar mi clase?
- Claro, ¿en que curso estas?
- En 4º de ESO E
- ¡Estas en mi clase!- se alegro tanto al enterarse que por poco me da un abrazo- bueno como quedan 10 minutos para que termine la clase esperate aquí.
Se llamaba Jesús y fue el único de la clase que me ayudo a integrarme. Era un chico abierto, simpático, gracioso y muy alegre. Con el tiempo nos fuimos conociendo y nos hicimos muy amigos. Nos contábamos todo, si uno estaba triste el otro le apoyaba, siempre salíamos de fiesta juntos, parecíamos hermanos.
Gracias a el tenia muchísimos amigos en el instituto, pero si hay amigos hay enemigos o mas bien enemiga. Se llama Débora y era una de las chicas mas populares del instituto. No se lo que le e hecho yo, pero su odio hacia mi es enorme. Es fría, calculadora, insensible y se cree una diosa. Tiene a todos los chicos detrás de ella, pero ella no hace caso a ninguno, excepto a los que pasan de ella.
Pasaron varias semanas desde que me había mudado, mi amistad con Mary y Bea seguía sosteniéndose y Jesús era mi mejor amigo. Pero las cosas en el instituto cambiaban poco a poco, a veces a mejor, otras a peor. Uno de esos días Jesús me vino más feliz que nunca, tenía una gran noticia que darme.
- ¡Estoy saliendo con Débora!- de la emoción me abrazo y me beso en la mejilla- ¿Qué te parece?
- Me alegro por ti, pero que mi mejor amigo y mi peor enemiga estén saliendo no me parece lo mejor del mundo.
- Pero no te pongas así. A mi ella me gusta y me dijo de salir y yo acepte.
- ¿Qué te gusta?- no me podía creer lo que me estaba diciendo- si siempre la estabas poniendo de puta para arriba, y perdón por la expresión, pero es así.
- Puede ser, pero yo sabia que si me pasaba el día detrás de ella, nunca se iba a fijar en mí. Venga Irene alégrate por mi.
- ¿Sabes? Lo estoy intentando. Pero por alguna razón no puedo, porque no me entra en la cabeza que salgas con esa.
- Un respeto. Que esa, como tu la llamas, es mi novia.
- ¡Pues enhorabuena, espero que seáis felices!- le aparte de un empujón y me fui corriendo.
Estaba histérica, con los nervios de punta. No me podía creer que me hubiese echo eso a mí. No le volví a hablar después de eso, pero el quería arreglarlo. Me llamaba por teléfono, venia a mi casa y en los pasillos del instituto me paraba continuamente para hablar, pero yo no quería. Yo creía que era mi mejor amigo, pero yo sabía que era demasiado bueno para ser verdad.
Quedaba menos de una semana para el baile de fin de curso y yo me encontraba a cargo de los preparativos. Eso me ayudaba a alejarme de Jesús durante 1 hora más o menos, pero de la que no me libraba era de Débora. Siempre metía sus sucias narices en si quedaba bien los colores o estaba bien colocadas las cosas. Una tarde en la que estaba tranquila y no tenía ningún tipo de estrés, llego ella para incordiar.
- Oye, tú. Cambia esa estrella aya. Si hay muy bien.
- Perdona, pero ¿se puede saber que haces?
- Estoy ayudando a decorar.
- ¿Y quien te ha dado permiso? Porque la que esta a cargo de todo esto soy yo, y no te e dejado que indiques donde hay que colocar las cosas.
- Bueno chica, como e visto que lo tenías tan mal decorado, pues he pensado en ayudarte sin pedir permiso, claro.
- Pues si no te gusta como esta decorado te aguantas, pero no eres quien para ordenar nada. ¿Vale?
- Oye, ¿Tú no eres la mejor amiga de mi novio?
- Ya no.
- Ay, es verdad, que pasó de ti por salir conmigo. Ja ja.
Me lance a ella como una fiera y le coji de los pelos. Por desgracia un profesor que estaba allí nos separo y nos llevo al despacho de la directora. Ella se salvo, ya que tenía a sus amiguitas para defenderla, pero a mi me pusieron un parte y llamaron a mi madre para que me recogiese.
- ¡Como se te ocurre atacar a una chica y encima arrancarle los pelos!-me gritaba mi madre en cuanto llegamos a casa.
- Se estaba burlando de mi y no le e arrancado los pelos, solo le e estirado. Y esas lágrimas que tenía eran de cocodrilo, porque no le echo nada y no me ha dado tiempo.
- ¿Por que se estaba burlando de ti?
- Por que Jesús y yo, ya no somos amigos, gracias a ella.
- Pero si Jesús y tu erais uña y carne ¿Que a pasado?
- Cosas nuestras mamas. Yo lo único que se, es que no quiero volver a verle en mi vida.
Cuando volví al instituto al día siguiente todo el mundo me miraba, como si estuviese loca. Todos estaban a favor de ella, ya que ella era miss popular y yo solo era la nueva.
Me quitaron el encargo de la decoración para el baile de fin de curso, por su culpa, perdí a mi mejor amigo y ya nadie me hablaba, excepto alguno que otro que me apoyaba.
Todos tenían pareja para el baile y yo estaba más sola que la una. Yo no quería ir, pero mi madre no paraba de insistir en que debía ir, pero yo me negaba. Cansada de las clases, de la gente y de todo lo que me estaba pasando, me salte 3 clases y me quede en la biblioteca mientras leía mi libro favorito.
- Ojalá no hubiese venido a vivir aquí- me dije a mi misma.
- Yo creo que hiciste bien- delante mía estaba Fernando, un chico de otro 4º, que era guapísimo, o por lo menos para mi lo era- ¿Qué haces aquí tan sola?
- ¿No lo ves? Estoy leyendo.
- Bueno y eso que acabas de decir, no creo que sea verdad.
- ¿Y por que no es verdad?
- Bueno, seguro que estas así por lo de Devora ¿Verdad?
- Pues si.
- Pues yo creo que no deberías ponerte mal por eso. Además hiciste bien en enfrentarle cara a Débora, por que nunca nadie se atrevía y as sido la primera.
- Bueno alguien tenía que hacerlo y me alegro de haber sido la primera.
- ¿Te importa que me quede aquí contigo?
- No, claro que no.
Estuvo un buen rato callado sin decir, ni hacer nada. De lo único que me di cuenta fue que no paraba de mirarme.
- ¿Quieres algo?
- No ¿Por qué?
- Es que como no paras de mirarme.
- Bueno, es que me preguntaba si querrías ir al baile de fin de curso conmigo.
- Mmm…- me puse sonrojada, nunca pensé que me lo pediría- claro que si.
Terminada las clases, volví a casa y le conté a mi madre que al final si que iba a ir al baile y que cuando íbamos a ir a comprar el traje. Mi madre chillo de la alegría y corriendo me llevo a una tienda donde avía visto un vestido que le gustaba muchísimo, pero a mi me parecía horrendo. Tras haberme probado 1.000 trajes, nos fuimos a comer algo, pero sin el vestido. Pero pasando por una calle llena de tiendas vi un vestido que me llamo la atención. Era el traje que había visto siempre en mis sueños y era la primera vez que lo veía en la realidad. Cuando me lo probé y me mire al espejo, parecía una princesa de un cuento de hadas, a mi madre se le saltaban las lágrimas de la emoción y yo me avía olvidado por una vez del tema de Jesús.
Quedaba un día para el baile de fin de curso y el instituto estaba que se subía por las paredes. Después de la penúltima clase me espere en las escaleras de emergencia que avía en la parte norte del instituto. Pero lo que yo no sabía es que no estaba sola, se oían voces un poco mas arriba. Subí al primer piso, para ver de quien eran las voces.
- ¡Te estas volviendo paranoica!- era la voz de Jesús, seguramente hablando con Débora, me quede escondida detrás de la puerta que avía en al escalera para que no me viesen- ¿Como puedes pensar que a mi me gusta ella? Es mi mejor amiga y nada más.- Era evidente que estaban hablando de mí.
- Perdona Jesús, ex mejor amiga, no se si te acuerdas de que ella ya no te habla.
- Gracias a ti. Recuerda que dejo de hablarme cuando se entero de que tú y yo estábamos saliendo.
- ¿Y que culpa tengo yo de que no se tome bien nuestra relación? Por que ella, por muy enamorada que este de ti, no tiene motivos para ponerse así.
- ¿Cómo?
Eso mismo digo yo. ¿Que yo estoy enamorada de el? Pero ni loca, le quería muchísimo como amigo, pero que yo sepa nunca había sentido nada mas fuerte por el.
- Pues lo que as oído Jesús, que Irene esta enamorada de ti y no pongas esa cara que tu también estas enamorado de ella.
- ¡Pero quieres dejar de decir tonterías¡
- Pero si tengo razón, si no por que te enfadas.
- Por que no es verdad. Además yo se que ella tampoco siente nada por mi si no…- Jesús se quedo pensativo un rato.
- ¿Qué te pasa?
- Tienes razón.
- ¿A si?
- Estoy enamorado de ella. Creía que lo que sentía por ella era amistad, pero era amor.
- Oye que yo lo decía de broma.
- No Débora, me has hecho abrir los ojos. ¡Estoy enamorado de Irene!
Se me cayeron los libros que llevaba en los brazos. Hice tal estruendo que Jesús y Débora vinieron corriendo para ver que pasaba.
- ¡Irene!- Jesús estaba sonrojado- ¿Puedo hablar contigo un momento?
- Eh… no, no puedo quedarme, me tengo que ir ya.- cojí las cosas y me fui corriendo.
No me podía creer lo que acababa de oír, seguramente ya sabían que estaba allí y todo lo que dijeron era mentira. Pero tenían una cara de sorprendidos al verme que ya no sabia que pensar. Aunque en un momento dado le di la razón a Débora, y a lo mejor estaba enamorada de Jesús.
¡Por fin llego la gran noche! Cuando termine de peinarme y maquillarme, fui a ponerme el vestido, pero me era imposible ponérmelo.
El traje era de color azul cielo, tenía un lazo perfectamente hecho en el hombro derecho, era largo hasta el suelo y tenia como una enredadera de flores azules en el lado izquierdo y llevaba a juego unos guantes hasta el codo y un pañuelo de seda que se ponía alrededor del cuello.
Me di cuenta de que solo me lo iba a poner por una noche, pero al ponérmelo lo ice con sumo cuidado. Ya se que es un exageración, pero era el vestido que me iba a poner para esa noche tan especial.
Cuando vino Fernando a recogerme, mi madre le obligo a subir y nos hizo una foto de recuerdo. Después de esa humillación nos dirigimos hacia el instituto y cuando entramos me quede alucinada. Los adornos eran preciosos, las mesas estaba muy bien colocadas, el escenario era enorme y las luces le daban un toque muy elegante. Estaba mucho mejor de lo que lo podría haber echo yo.
La noche iba fenomenal, pero aunque por fuera demostrase que me lo estaba pasando bien, por dentro estaba triste. Llevaba 2 horas bailando con Fernando cuando, de repente, pusieron una canción lenta. Me agarro muy fuerte de la cintura y me puso la mano en su hombro. La verdad es que yo estaba algo incomoda y no sabia que decirle que no me apretase tanto sin incomodar la situación, pero al momento se dio cuenta y aflojo un poco la mano que tenia en mi cintura. Apoye mi cabeza en su hombro y note como el se ponía tenso. De repente se aparto un poco y se quedo mirándome a los ojos y se fue acercándose poco a poco, apunto de besarme…
- ¡Irene!- mire y allí estaba Jesús. Llevaba el traje, pero lo llevaba mal puesto como si se lo hubiese puesto deprisa y corriendo- no puedes hacerlo.
- ¿Que no puedo hacer, Jesús?
- No puedes besarle.
- ¿Por qué tú lo digas? Además que yo recuerde ya no somos mas amigos, así que déjame.
- Pero Irene tienes que escucharme.
- Para que, para que me digas otra jilipollez como la otra vez, no gracias.
- Irene escúchame-me cogió del brazo y me acerco hacia el. Su cara estaba a unos centímetros de la mía- yo te quiero.
- Y por que tendría que creerte- dije mirando hacia el suelo.
Entonces me levanto la cara, me acaricio la mejilla y me izo que le mirase a los ojos.
- Por que cada vez que recuerdo los momentos que pasamos juntos, en las veces que nos apoyamos cuando estábamos deprimidos, en tu sonrisa… cuento las horas que falta para poder abrazarte. Pues yo te quiero como nadie te a querido y te va a querer, por que el amor que siento hacia ti, durara por siempre…
Se acerco hacia mí lentamente y nos fundimos en un beso, en aquella noche tan bonita y de la que nunca, en toda mi vida, me iba a olvidar.
Fin
miércoles, 6 de febrero de 2008
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1 comentario:
Desde el blog en apoyo al “Premio Maria Amelia López Soliño” a la mejor bitácora escrita por una persona de la tercera edad, te agradecemos el cariñoso comentario de condolencia dejado en su blog y te animamos a estimular a los más mayores a seguir su ejemplo.
Un saludo afectuoso.
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